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Sol, ascendente y Luna: tres signos en una misma persona

Luna creciente sobre un horizonte de colinas al anochecer, con el último resplandor del sol en el cielo

Decir «soy Géminis» es decir dónde estaba el Sol el día en que nacisteis. Para la astrología eso es un trozo de la carta. El ascendente y la Luna son los dos siguientes que casi todo el mundo acaba preguntando.

El signo solar

Es el del horóscopo del periódico. Lo da la fecha de nacimiento y casi nunca hay duda, salvo en los días de cambio. La tradición lo asocia con lo central de cada uno: cómo se presenta la voluntad, hacia dónde tira la energía. Por eso es el que se usa para los horóscopos generales; es el único signo que se puede saber sin más datos que el cumpleaños.

El ascendente

Aquí entra la hora. El ascendente es el signo que salía por el horizonte del este en el momento del nacimiento, y como la Tierra da una vuelta al día, cada signo ocupa ese punto un par de horas, más o menos. Dos personas nacidas el mismo día en la misma ciudad, una al amanecer y otra por la tarde, comparten Sol y tienen ascendentes distintos.

En la lectura tradicional, el ascendente habla de la manera de estar en el mundo. Cómo os ven al entrar en una habitación, digamos, antes de que os conozcan. Hay astrólogos que le dan casi tanto peso como al Sol.

Sin la hora de nacimiento no se puede calcular con fiabilidad. Una aproximación del tipo «nací de madrugada» deja dos o tres candidatos.

La Luna

La Luna va deprisa. Pasa por un signo en unos dos días y medio y da la vuelta entera al zodiaco en menos de un mes. Para saber en qué signo estaba basta, casi siempre, con la fecha; solo hace falta la hora si ese día cambió de signo.

La tradición la relaciona con lo emocional y lo doméstico: qué os tranquiliza, cómo reaccionáis cuando algo sale mal, qué necesitáis para estar a gusto en casa.

Cómo se combinan

Con mucha libertad. Un Aries con ascendente Cáncer y Luna en Capricornio es una mezcla que cada astrólogo describe a su manera, y ahí está buena parte de la gracia. Las combinaciones dan para tertulia larga.

Un ejemplo de cómo se suele contar, sin más pretensión que el juego:

Sol en Leo, ascendente Virgo: le gusta que le miren, pero antes ha planchado la camisa.

Tomadlo como lo que es. Ninguna combinación explica por qué alguien es como es, igual que el horóscopo de un día no decide cómo os va a ir ese día.

Y el horóscopo diario

Hay quien lee el de su Sol y el de su ascendente, y se queda con el que más le gusta. No conocemos una regla mejor. Si dudáis de vuestro signo solar porque nacisteis en el cambio, mirad las fechas de los doce signos.

También en esta web: Las fechas de los doce signos, y por qué bailan